En la larga lista de libros que me espera para la lectura, hoy se ha sumado otro título: “El Culto del Aficionado: cómo Internet está matando nuestra cultura” (cuyo título original en inglés es “The Cult of the Amateur: How today’s Internet is killing our culture”) de Andrew Keen.

En mi caso, que promuevo el periodismo ciudadano y la participación de los usuarios en general en Internet, creo que es muy interesante poder ver la contraparte de alguien que se opone a este fenómeno, aunque no está en contra de Internet, según leí en Emol.

“La llamada revolución de la Red, saludada generalmente por su potencial para una comunicación democrática, está degenerando en una cacofonía donde todo importa, y por tanto nada importa, y la opinión del aficionado vale la del profesional”, es la tesis de la obra, según aparece en el artículo.

Tiene lógica, claro, y me recuerda al libro “The Wisdom of Crowds” (traducido como “La Sabiduría de las Masas”, “La Sabiduría de las Multitudes” o “Cien Mejor que Uno”) de James Surowiecki cuando leo que Keen alude a la teoría de Huxley que postula que si se provee a un número infinito de monos de una máquina de escribir, algún mono en algún lugar del mundo podrá crear un día una obra maestra”.

Los medios participativos son excelentes canales de expresión que se han institucionalizado como un derecho para los usuarios. Si citamos a los blogs, por ejemplo, éstos, en su mayoría, no tienen un filtro editorial, sino que ven la luz tal cual sus autores concibieron un texto.

Pero llegando a estructuras como la de OhmyNews, que aspiran a marcar pauta, hay un esfuerzo por elevar la calidad, algo que he visto con mis propios ojos y que ha sido discutido en los foros a los que he asistido y que ha convocado este diario electrónico de los ciudadanos.

Es por eso que entiendo el caos que el autor del libro en cuestión percibe en este movimiento, y le doy la razón, pero también debemos tener en cuenta que la calidad es un aspecto que no está siendo olvidado en él, al menos en los medios que quieren lograr una seriedad reconocida.

También leo en la nota: “Keen denuncia en especial la obsesión febril de creación de blogs en los que, según dice, con ’simiesca desvergüenza’ muchos se dedican a exponer sus vidas privadas, sus vidas sexuales, sus vidas oníricas y sus “segundas vidas”.

Posiblemente se comenten excesos y, por cierto, con más de alguna conducta vista en los blogs no estaré de acuerdo, pero hay un gran valor en tener la libertad de expresarse hasta un límite que, lamentablemente, hasta ahora está sólo demarcado por la ley.

Digo lamentablemente porque hay faltas morales, no imputables judicialmente, y que no nos gusta que formen parte de la red, pero es parte del juego.

Qué ganas de leer el libro… si lo hago, se enterarán de mis hallazgos, aspectos con los que concuerdo y también los que critico y mis evaluaciones. Espero que sea pronto.

en Technorati.
en Blogalaxia.

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