Se dice por estos lares que los chilenos tenemos una inventiva especial, que a todo le encontramos una solución. Es más, Antonio Molero, que es español y enseña castellano en Alemania, siempre me hace notar que los chilenos somos, por lejos, los que tenemos más creatividad para encontrar nuevos dichos.

La Universidad de Santiago de Chile (Usach, ¡mi alma mater!) ha hecho honor a lo que se llama “el ingenio del chileno” pero a un nivel científico, lo que ha tenido repercusión en la prensa mundial: crearon un producto que podría ser la alternativa al arroz, que hoy escasea en el mundo.

El proyecto, cofinanciado por la Fundación para la Innovación Agraria, FIA, “demostró que es posible generar productos innovadores a partir de subproductos del proceso de pulido del arroz, el cual se denomina extrusión”, según se explica en un comunicado.

La ventaja radica en el que los consumidores pueden ahorrar energía y agua potable, además de ser más barato porque se fabrica con lo que podríamos llamar “sobras” de arroz que se pueden transformar en “granos reconfigurados, saborizados o coloreados, o en harina gelatinizada y otros productos”.Además, se puede enriquecer con vitaminas.

Según la investigadora principal del proyecto y decana de la Facultad Tecnológica de la Usach, Laura Almendares, el proyecto nació como una forma de mejorar la calidad de vida de los arroceros nacionales, ofreciéndoles soluciones para que negociaran de mejor manera su producto total. Fue así como dieron con un arroz “eficiente energéticamente” y abrieron la posibilidad a que el país exporte el producto y a la vez dependa menos del mercado externo, que sufre escasez del cereal.

Creo que esta noticia es un excelente síntoma de que, por fin, podemos buscar un norte pare el desarrollo del país.

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