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18 Oct
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Estoy en la mitad del viaje entre Londres y Toronto (donde tomaré el avión a Santiago), volviendo de una gran experiencia profesional y personal. Sin duda ha sido una semana muy especial.
Para terminar estos días llenos de distintas situaciones, en el avión estaba disponible la película “Slumdog Millionaire”, la que no había tenido oportunidad de ver y la que realmente casi me hizo llorar (ese “casi” es porque me aguanté: una loca llorando en el avión ya era como mucho jeje).
Han sido semanas de cambios intensos, en las que después de dejar un trabajo de casi dos años, me aventuré a tomar un nuevo rumbo: volver a los medios, un gran desafío que la verdad quería algún día tomar, aunque nunca pensé que llegara tan pronto, literalmente sin avisar y con tantas sorpresas.
La mezcla entre la película y mi viaje es algo extraña y, salvando completamente las distancias, uno puede ver cómo la vida se va construyendo casi sin darnos cuenta y cuando vemos hacia atrás nos preguntamos: ¿estaba escrito?
Conocer Londres ya es una gran experiencia: una ciudad llena de historia, que cuenta con lugares para todos, sean cuales sean sus gustos, aficiones, intereses, etc.
Venir desde el fin del mundo a un lugar total y absolutamente cosmopolita es algo que no me puede dejar de llamar la atención: personas de todas las razas, de todas las religiones, que hablan una variedad increíble de idiomas y que se encuentran en este punto del planeta que tiene una mezcla particular de antigüedad y tiempos modernos.
Como algunos ya sabrán, mi viaje fue a propósito de mi nuevo puesto de trabajo en Publimetro, filial de Metro Internacional y cuya casa matriz está en Londres (a pesar de que es una empresa sueca).
En el equipo de trabajo de 7 personas, sólo 2 eran ingleses y una sola era de Londres. Así se repite en todos los lugares: me fui a comprar un sandwich para el almuerzo y me atendió un cubano, en otros lugares un indio, un italiano, una mexicana, un coreano, etc.
También se pueden descubrir todo tipo de atuendos: ya sean de origen religioso o típico de algún país. Nada es extraño en Londres, nadie es lo suficientemente excéntrico ni especial.
Detrás de muchos de ellos hay una historia como la de la película Slumdog Millionaire: muchas cosas han pasado para llegar donde están, quizás el lugar que ocupan hoy no es el definitivo, quizás sí, y esa mezcla de tantas historias es sorprendente.
Por supuesto, la ciudad y su infraestructura habla por sí misma: es impresionante bajarse en la estación de metro (“Underground”, tren subterráneo, etc.) Charing Cross y encontrarte en el mismísimo Trafalgar Square, ir a tu oficina que queda en Fleet Street, la que solía ser la calle donde nacieron los diarios (y ahora sólo quedamos nosotros jeje), situada estratégicamente entre los centros legislativo y económico. Allí todavía existe “The Old Bell”, un pub al que por supuesto me invitaron luego de contarme la historia de esa zona y al que iban mis colegas de antaño, donde quizás cuántos golpes noticiosos se gestaron.
A unas cuadras hay otro pub al que no fui, pero que por fuera podría ser perfectamente usado como locación para una película del siglo XVIII. Me contaron que por dentro es igual de antiguo y que mantiene el estilo de cuando, por ejemplo, iba a tomar unas copas ¡Charles Dickens!
Algo muy lindo que sucedió fue encontrarme con los tíos y primos de mi marido, quienes me llevaron a conocer algunos lugares de la ciudad y me invitaron a su casa: los tíos Gabriela y Mario, los primos Gabriela (¡mi guía turística en Londres, graciaaas!) y Sebastián (junto a su señora Beatriz y su encantadora hijita Sofía). Es una oportunidad que no todos tienen (la de conocer a alguien en un lugar lejano) y les agradezco enormemente su hospitalidad. Además concí a una amiga de mi marido, Seneca, quien es norteamericana y tuvo la gran idea de que vayamos a comer (junto con mi “prima” Gabriela) pescado frito (bacalao) y papas fritas, algo típico de Londres. ¡Gracias por aquel gran momento!
Estoy muy agradecida de esta oportunidad, el desafío que se viene es enorme, pero lo espero con entusiasmo. Agradezco mucho al equipo que recibió en Londres a otro de los personajes que aportó un una pequeña historia viniendo desde el fin del mundo para ser una “slumdog millionaire”. Mi llegada, por supuesto, tiene atrás muchas historias y si estaba escrito o no, acaba de pasar y fue maravilloso.
Redacción integrada: la tendencia seguida por diarios jóvenes y con historia (Un post en mi blog de Publimetro).
- #"Twitter me salvó la vida". (Vía fgrau).
- #Por Carlos Guyot
De la Redacción de La Nacion
lanacion.com | ADN Cultura | Sábado 26 de setiembre de 2009
Dan Gillmor: periodismo, buen periodismo y comunicación 3.0. (Vía @crism321. Original: Eleven Things I’d Do If I Ran a News Organization)
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2 comentarios e-dentificados for "Como “Slumdog Millionaire”"
Si te digo que mi envidia es sana, me creerías? jajajaja. Bueno, yo siempre he querido viajar a Londres, Liverpool, ya sabes, el fanatismo por The Beatles hace que mantenga la esperanza de viajar para esos lados algún día.
Saludos
Créditos de la foto: Rodrigo Hunrichse. Acompañé a María Pastora en su estadía en Londres, también fue una gran experiencia. Misma empresa, distinto empleador y funciones. Ya me puedes citar, MP.
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